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Las bicicletas nuevas son técnicamente más avanzadas, estéticamente más sofisticadas y en general más ligeras, pero las clásicas siempre tendrán un hueco en nuestros corazones. Como si fueran esculturas funcionales fabricadas de forma artesanal tienen una atención al detalle propias de otra época, todo esto hace que nunca se pasen de moda. Si estás pensando en comprar un modelo clásico te damos 5 trucos que pueden ahorrarte más de un disgusto.

Un montaje del siglo XXI con un cuadro diseñado en el siglo pasado. Colnago.

Las bicis clásicas son una opción que desde hace unos años está presente siempre que te planteas cambiar de bicicleta. Es tanta la fiebre del acero clásico que marcas como Cinelli, Colnago o BLB han lanzado ya en los 2010 modelos inspirados por esa época dorada del ciclismo. Vuelven los rácores, las pinturas locas con degradados y términos como Nos (New-Old Stuff) pegan con fuerza.

El mercado de segunda mano está en auge, existen numerosas plataformas donde puedes encontrar auténticas joyas ciclistas de otras épocas junto a desperdicios que te darán más problemas que alegrías, os contamos nuestras experiencias en este campo y los trucos para comprar una bici de segunda mano sin que te salga el tiro por la culata.

Cuadrícula de productos con el término de búsqueda “bici”. Wallapop.

1. Tipología de bici = geometría del cuadro, manillar y ruedas.

Llega el momento, quiero una bici de segunda mano y te pones a buscar. Si escribes “bici” a secas, es como tirar los dados o darle al “voy a tener suerte” de google. Tienes que afinar la búsqueda, filtra por precio, describe alguna marca que te guste o el tipo de bici que te interesa. Esto te quitará un montón de resultados indeseables.

Puede ser una evidencia para muchos, pero mucha gente no se fija en que existen muchos peldaños intermedios entre una bicicleta de montaña y una de carretera. Esto hace que a veces tengamos una idea de bicicleta que no se corresponde con lo que encontramos a nuestro alcance en el mercado de segunda mano. La geometría del cuadro, el tamaño y tipo de rueda y por supuesto el manillar definen el tipo de bicicleta del que estamos hablando.

Os dejamos fotografías de los tipos más comunes de bicicletas clásicas que puedes encontrar por plataformas de segunda mano como Wallapop o milanuncios:

2. La talla del cuadro importa.

Si lo que te quieres comprar es una bici de paseo no tiene tantas implicaciones, pero si lo que buscas es una bici con geometría de carretera la talla de la bici, la longitud de la potencia y el tipo de manillar harán que la bici te resulte incómoda, con una postura que te obliga a ir demasiado estirado o con los brazos muy flexionados.

Talla cuadro carretera = Altura de la ingle x 0,65.

Muchas veces no ponen la talla en la descripción del anuncio, pero fijándote en la geometría del cuadro puedes “adivinar” si la talla es más o menos la tuya. Nuestro consejo en este tema es que NO TE AUTOENGAÑES, aunque la bici te enamore y se adapte a tu presupuesto, la ilusión te durará dos meses, o dos comentarios hirientes  de tus amigos “troleandote” porque llevas la bici de tu hermano pequeño.

¿Cómo identificar la talla de un cuadro cuando no lo pone en la descripción?. Truco: fíjate en el tubo de la dirección.

“Cuando hayas buscado y decidido por una, lleva herramientas para comprobar algunas cosas”.

  1. 1. Puentes de freno  2. Tija sillín   3. Potencia   4. Manillar   5. Maneta de freno   6. Desviador de plato   7. Pedales   8. Eje pedalier   9. Bielas   10. Cadena   11. Plato   12. Cambio de piñon    13. Cassete   14. Buje   15. Aro

3. El malo de la película (óxido en la tija y potencia).

La mayoría de las bicicletas que hay en el mercado de la segunda mano son de acero. El acero es un material muy resistente y dependiendo de la aleación pueden traer tubos muy finos mejorando el peso de la bici. El acero mola, mola mucho, pero se oxida y si tiene cerca alguna pieza de aluminio que esté cara con cara (como la tija, o la potencia que están metidas dentro de tubos) se oxida más rápido.

En general el óxido en una bici es un problema menor, a no ser que se haya ido de madre y se esté comiendo soldaduras o rácores, en la mayoria de los casos basta con lijar un poquito y volver a pintar. En el caso de que comience a oxidarse el interior del tubo, en la zona de la tija, es un problema de verdad, porque ese óxido hace que el espacio entre tija y tubo deje de existir quedándote la tija soldada al cuadro, exacto, soldada. Dependiendo del espesor de la capa de óxido, el cuadro te queda para tirar o tiene solución. Como recomendación, y aunque quedes como el friki más desconfiado del país llévate un juego de llaves Allen (de esas que son como L, también conocidas como llaves Ikea) y comprueba que la tija se puede mover y que la potencia también. Más vale prevenir que cagarte en todo.

Si ya es tarde para tí, y estás de mierda hasta arriba, te dejamos un video de un humano que consigue arreglar ese desaguisado.

Este buen hombre consigue sacar la tija, otros no han tenido tanta suerte. OJO al óxido.

4. Las partes móviles.

El diablo está en los detalles, es posible que a simple vista una bicicleta pueda parecer perfecta, la tija y la potencia salen bien, pero puede tener daños que se manifiestan cuando la empieces a utilizar. Una bici de segunda mano ya tenía una vida antes de que tu la conocieras, ha podido sufrir accidentes, un uso descuidado o reparaciones chapuceras, te puedes encontrar de todo. Te damos una lista de mayor a menor importancia para que compruebes que todo está como tiene que estar:

Ruedas (bujes de las ruedas): Las ruedas son el alma de la bicicleta, se componen por el aro que es el exterior de la rueda, que se suele llamar llanta (no lo hagas) los radios y el buje. El buje es donde se unen los radios con el eje y los rodamientos, está pieza es capital para que la rueda vaya fina y sin rozamientos. Por esto si están desinfladas o pinchadas y no puedes montarte en la bici, comprueba que tanto la trasera como la delantera giran sin dificultad, si escuchas ruiditos como de arañazos pero la rueda gira bien y sin tirones, puede que los rodamientos estén sucios, no te preocupes que eso tiene solución. Si hay ruiditos y la rueda da tirones, mal asunto.

Cambios: Lo siguiente que tienes que comprobar es si los cambios hacen honor a su nombre y cambian. En una bici que lleva más de una década en un patio trasero es más que probable que los cambios se muevan pero que no sean lo más preciso del mundo, esto es normal, necesita cables nuevos o volverlos a tensar. Si cuando intentas cambiar los cambios se mueven más bien poco, incluso cuando tiras del cable a lo simio, mal augurio, los muelles pueden estar para tirar. En el caso de que la bici la quieras para arreglarte una fixie o una bici de una marcha (a.k.a. singlespeed) los cambios te van a servir para poco (igual para negociar el precio…).

Ruedas (alineación) Lo siguiente en la escala de problemas es la alineación de las ruedas, como ese bailoteo que tiene el aro de la rueda de una zapata de freno a la otra. Eso tiene solución, es algo un poco te costará unos 20 euros alinear las ruedas en un taller porque necesitas tener experiencia.

Frenos Los frenos suelen estar mal cuando compras una bici de segunda mano, es como una norma. Las zapatas se endurecen y el mecanismo necesita un poco de lubricación. Se puede decir que son arreglos menores, cambiar zapatas y tensar/ cambiar los cables. Por lo demás no suele haber problemas.

Las nuevas son más ligeras, pero las clásicas siempre tendrán hueco. En la foto Cinelli mash con manillar Hulla100

5. ¿Restaurar o cambiar?.

Esto lo sabrás antes de ponerte a buscar seguro, ¿Quieres una bicicleta clásica para restaurarla pieza a pieza y dejarla como si fuera nueva o quieres restaurar sólo una parte y la otra la personalizas, o quieres quedarte con el cuadro y algunos componentes y cambiar todos los demás? Las tres preguntas tienen la misma respuesta y depende del nivel de personalización al que quieras llegar.

La personalización al 100% es lo que se conoce comunmente como “hacerse una fixie” buscas un cuadro que te guste y que tenga las piezas que quieres conservar en buen estado. Pintura, bielas, sillín manillar, todo lo puedes cambiar para hacerte una bici a tu imagen y semejanza, con todo lo que más te guste y del estilo que más te guste clásico, minimalista, colorido… Todo lo que te hemos contado antes sigue siendo válido, a saber, cuidado con el óxido. En todas las ciudades hay tiendas que se especializa en hacer fixies, ellos saben mucho, visítalos y que te guíen un poco para seleccionar las piezas, hay multitud de métricas, medidas y acabados. Si eras de los que disfrutaban con un meccano nuevo, adelante, si te pones nervioso enhebrando una aguja, abandona mientras puedas y déjaselo a alguien que sepa lo que hace.

La restauración de bicicletas es casi un arte, cualquier bici clásica es susceptible de ser restaurada, pero las que están cerca de ser piezas de museo es casi obligatorio. Si ha caído en tus manos una joya clásica y lo que quieres es hacerte una fixie personalizada al 100% por favor, no cortes trozos, decapes y tires piezas que probablemente sean muy difíciles de encontrar, aunque bueno, la bici es tuya pero el karma coleccionista te perseguirá de por vida. Infórmate bien, mira el año y el modelo de la bici y en internet hay muchos tutoriales de como restaurar piezas sin estropearlas, la mayoría del trabajo de restauración es desmontar, limpiar y engrasar de nuevo. Cuando todo está montadito y brillante es una sensación increíble.

El punto intermedio está en hacerte una “commuter” a partir de una bici clásica, con algunas piezas originales y otras modernas. Es una personalización “sin llegar al hueso”, mantienes la pintura original, tija, potencia, sillín…lo que te guste y le cambias algunas otras, las ruedas, el manillar, los frenos…

Personalizar, pero sólo un poco. En la foto Contini record con manillar de madera Euler